Jueves 25 de Diciembre de 2014. 16 hs. Río Tercero, Córdoba. Argentina.
La borrosa visión acompaña los estruendos en la cabeza, la noche ha causado
estragos sobre el cuerpo. Pensamientos y recuerdos difuminados por el alcohol. El calor es extremo, el
cemento de las paredes larga como llamaradas contra mi persona.
Abro los ojos lentamente, vuelvo en sí. Y de repente, un
pensamiento, claro y cada vez mas profundo: Quiero viajar…inmediatamente sucede la
respuesta clásica. NO puedo, acto seguido me retruco en mi interior, y pienso porque
no puedo? La mente queda en blanco..silencio interior, total y absoluto. No hay
respuesta, no hay nada que lo impida...
Empiezo a pensar destinos, propongo
cuatro de ellos. Me llaman la atención todos por igual. Bariloche y sus lagos,
sus bosques son maravillosos. Salta y su casco histórico, sus valles y el salto
en Bunje Jumpee también suenan tentadores. Montevideo y su rambla, su gente y su parque Rodó
también hacen la cosa mas interesantes. Y al final Santiago, con el cruce de la
cordillera, la vorágine de la capital, el Cachai y el Po Chileno.
En la mente la moneda empezó a girar, la
suerte esta echada, no hay vuelta atrás. Tengo destino y no tengo nada que me
impida viajar. Empiezo a dormir nuevamente, la idea pierde fuerzas, la resaca
de una noche furiosa toma posesión del momento…
Dos horas después ya es tarde para echarse atrás. La conciencia recobra lucidez y encamino en mi mente los pasos a seguir:
- Oye, tú, Sofía. ¿Aún estas en Santiago???
- Sí todavía sigo aca.
- ¿Me das Couchsurfing?
- Claro que sí pero se que no vendrías.
- Salgo mañana, el sábado llego. Avisa a tus amigos para
festejar!!!
Y así fue que comenzaron esos días maravillosos. En esta historia también salí de
improvisto y todo salio maravilloso. Tenia la corazonada de que volvería a
suceder esa magia que aparece cuando viajamos. Y salí al día siguiente pulgar
arriba desde mi ciudad Río Tercero hasta Santiago De Chile.
La tentativa del viaje era así:
