(noche de campamento y fogon con un grupo de estudiantes en Loncopüe, provincia de Neuquen, Argentina)
Y si… tanta “aventura" Que le atribuyen a
los viajeros no es puro mito, al viajar
pasan cosas insólitas, te sorprendes. Debo admitir que cuando arribé a la ciudad
de La Quiaca comenzando mi primer gran viaje, me
dije, ¿qué hago? Pero con estas “aventuras” fui aprendiendo y cambiando mí ¿qué
hago? Por un ¿qué me pasara? jajaja y sí, es que el camino te va "curtiendo"
como diríamos en Córdoba.
Entonces la intención de está entrada es compartirles
esos detalles que solo entiende quien vive el momento. Espero sinceramente
poder transmitirle las sensaciones de cada momento.
Aquí va un listado de algunas cosas
insólitas que me pasaron al viajar.
1 - Comer liviano -
(Pedaleando a casi 4000 msnm en la puna jujeña)
Corría el año 2009, mes de setiembre, calor abrasante en la puna jujeña. La recomendación era no
comer carne y tomar líquidos a fines de
combatir mi mal de altura, q amenazaba con llevarme al club de “los panza arriba”. Paraje
tres cruces, la desolación misma, hora de almorzar luego de una exigente mañana de pedal, el menú elegido es un yogurt…. Muy fresco, muy sabroso, ingerí el
litro del mismo. Resultado: una hora tirado a los primeros 5 kilómetros, y como
es característico de la puna, sin nada de sombra, malestar absoluto, a punto de
desistir. Quebré motor…
A modo de reflexión y aprendizaje puedo decir que el mal de altura no es algo
que debamos tomar a la ligera. En mi caso con la ansiedad del inicio del viaje
me largué a rodar sin un periodo apropiado de aclimatamiento. Debería haberme quedado
más en la ciudad de La Quiaca, ya que los tres posteriores días no fueron de lo
mejor.
2
- Amoríos en viaje –
(Podríamos representar en la foto a mi cara en la situación de aquel amanecer)
Y claro uno deja de ser sedentario pero no
humano, y en mi caso, tomo como única adicción saludable al amor. Los caminos
de la bici me llevaron a una noche en Monteros, provincia de Tucumán (igualito
que los bandidos rurales). Luego del cierre del boliche muy temprano debido a
una disposición provincial no estábamos conforme con el “escabio” (también como decimos en mi querida Córdoba) nos mudamos a un “after”. Era tan organizado
que hubo que pagar entrada. Pero la ley no estaba siendo cumplida y llegó la policía. Salimos no me acuerdo en que
momento, cuestión que termine en una plaza de un barrio de Monteros charlando
con una tucumanas de esas q te vuelven loco. En eso frena una moto con un
conductor y acompañante en total ebriedad. A decirme que yo lo tenía cansado q
me iba a dar de trompadas. Mientras pensaba por dentro de mí: mira pibe, si te
digo que no te conozco te vas a dar cuenta que soy de otro lado por mi tooonada
y acto seguido, vienen tu amigo que mira
atento desde la moto y me proveen terrible paliza.
En ese instante se ilumino mi compañera tucumana y me
defendió, y echo al malhechor, pero no le fue suficiente a mí también me echo del
lugar. Y así es amigos, esta historia no
tuvo un final feliz. Lo peor de todo es que cuando pensé que todo había pasado,
ya amanecido y bien machao tuve que buscar muy dentro del sentido de
orientación para volver a la casa donde me alojaba…y bueno el amor en esta no
pudo ser, pero por lo menos tampoco fue la guerra!!!
3
- Mira, ahí está Nico -
Sí, ésta es la sección de reencuentros en
viaje. Al salir de casa es muy probable que toda la gente que veamos a medida
que avanzamos sea “nueva” que nunca hayamos visto. Quizás por este motivo un
reencuentro es motivo de sacar a
florecer y multiplicar el sentimiento de cariño hacia los demás. En está
ocasión estaba en Salta. Tuve un día de
inolvidable recorrido “citituriano”, en compañía de tres mujeres porteñas que conocí en el hostel.
Despedida mediante vuelvo a rodar solo, rumbo hacia Cafayate. Cae la noche en
el paraje Talapampa y en el control de
la policía hay una pelea de perros en mi carril, en el otro detienen a un auto remis.
Y tanto auto como bici frenamos en mi
caso, por la gresca callejera. Y se escucha “mira ahí está Nico” Acto seguido
miro el auto, y eran mis tres amigas compañeras del día de paseo por Salta, y
porque el destino quiso no pude menos que echarme a reír y a una felicidad
plena, característica de esos momentos innatos… Esta historia si tuvo final
feliz y abrazos interminables, como si fuéramos amigos desde siempre,
4
– Feliz cumpleaños, feliz cumpleaños!!! -
(Trepando las altas cumbres cordobesas por 4ta vez)
Empiezo el día a las 8 de la mañana. Acampé en el medio de las altas cumbres cordobesas.
Objetivo del día: coronar la cima
del cordón montañoso (2300 msnm) en el paraje “El Condor”. Con un estado físico
nulo me vuelvo a sentar en el Brooks (estrenándolo en este viaje) y no veo otra
salida más que frenar en una vista parcial y se escucha, yo te pase recién; vos
estás loco andar en bici por acá, que esto y lo otro. Eran las 11 de la mañana
y recordé que era mi día de cumpleaños número
24, y le digo a esa pareja de turistas: salúdenme, hoy es mi cumpleaños!!!
Muchos abrazos y buenos augurios, y ambos seguimos cada uno su camino.
Era
el mediodía y el sol amenazaba con derretirme en el medio de la montaña. En cierto momento estaba perdiendo noción del
espacio y pedaleaba por inercia ante la falta de estado físico y por ello decido parar y juntar fuerzas para coronar la cima con lo
último de energía - llámese voluntad - que tenía. Cuando vuelvo a subir a la bicicleta hago señas y freno el auto que
viene para preguntarles cuanto falta para la cima. Y al frenar empiezan a
decirme ¡feliz cumpleaños! ¡feliz cumpleaños!, agitan las manos como
si fueran amigos íntimos. Me transmiten paz y alegría justo en ese momento que estaba quebrado al medio,
con poca conciencia. A tal punto que solo pude largar una risa y entender que mis
anteriores amigos habrían dicho “vas a cruzarte un loco en bici, hoy es el
cumpleaños, salúdenlo!!!” ni los primeros ni los segundos se imaginan la
felicidad que tuve con todo eso, esos pequeños actos te dan la pauta que nadie
es tan malo como para darle un poco de alegría al otro. Y esos fueron mis dos
primeros saludos de mi cumpleaños número 24
4 - El amigo del che Guevara –
(Bicicleta con la que Ernesto Guevara empezara a realizar sus viajes).
Suerte o privilegio de vivir en una zona de
caminos con subidas y bajadas. Decido salir a rodar durante 3 días por mi
Córdoba natal. Voy llegando a la
localidad de Alta gracia motivado por visitar la casa donde vivió Ernesto
Guevara, quien después se hiciera conocido y trascendiera con el nombre de “El Che”
(párrafo aparte para sus logros y emprendimientos viajeros que siguen
cautivando mi atención hasta hoy , solo
mi atención, no dije que avalo su revolución - porque no tengo una postura
definida - sino, mirá como esta cuba a 50 y algo años de la caída de Batista).
Bueno el tema en cuestión es que diagonal que va y que viene me perdí… busco
gps y no tengo!! Ahhh que macana che ¿qué
hago? Pregunto y en la siesta eterna del barrio por el que tránsito encuentro
bajo una sombra que cubre sus canas al
protagonista de esta anécdota. - Disculpe señor ¿usted podrá indicarme como
llegar a la casa del Che Guevara? - Sí
tenés que ir por tal y tal lado… - Y, de
donde venís en esa bici? Le explico mi situación y el anciano y me empieza a
relatar: “…Yo era amigo de Ernesto. Sí, íbamos a la escuela juntos, Ernesto era
así y así, le gustaban estas cosas, vivíamos por aquella cuadra….” Mientras pienso y me digo: “..nahhh
a mí con esa zanata no me vengas, a esa no te la creo ni loco.
Acto seguido agradezco y me voy hacia el lugar. Empiezo mi recorrido en el museo y viene el cierre de esta historia. Me siento en la sala de proyecciones de la vida de Ernesto, vídeos de su infancia, habla su compañero de viajes, Fidel, y en eso empiezan a hablar los amigos del Che, cuando veo en la pantalla a mi estimado guía. Sí, el hombre canoso y añejo - en el vídeo - íntimo amigo de Ernesto, no lo puedo creer, me quedo atónito por ser tan incrédulo. A la vez me lamento porque tuve en frente mío a alguien q me podía relatar frente a frente sobre lo que era Ernesto antes de ser el che, sobre los valores y la manera de vivir que tenía para ser lo que fue….
Desde ahí, aprendí a no subestimar a nadie. Inclusive, a una mujer que me esté indicando ruta o camino (todos sabemos que lo hacen muy mal jaajajaja)
Acto seguido agradezco y me voy hacia el lugar. Empiezo mi recorrido en el museo y viene el cierre de esta historia. Me siento en la sala de proyecciones de la vida de Ernesto, vídeos de su infancia, habla su compañero de viajes, Fidel, y en eso empiezan a hablar los amigos del Che, cuando veo en la pantalla a mi estimado guía. Sí, el hombre canoso y añejo - en el vídeo - íntimo amigo de Ernesto, no lo puedo creer, me quedo atónito por ser tan incrédulo. A la vez me lamento porque tuve en frente mío a alguien q me podía relatar frente a frente sobre lo que era Ernesto antes de ser el che, sobre los valores y la manera de vivir que tenía para ser lo que fue….
Desde ahí, aprendí a no subestimar a nadie. Inclusive, a una mujer que me esté indicando ruta o camino (todos sabemos que lo hacen muy mal jaajajaja)
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